ASAMBLEAS PARROQUIALES DE PASTORAL HASTA EL 9 DE FEBRERO DEL 2020

ASAMBLEAS PARROQUIALES DE PASTORAL HASTA EL 9 DE FEBRERO DEL 2020

Category : ARQUIDIOCESANA

2020: AÑO DE PERTENENCIA
ASAMBLEA PASTORAL

  Siguiendo el trienio preparatorio, para la celebración del Primer Centenario de la Diócesis de Valencia, hoy Arquidiócesis (1922-2022), el año 2020 está dedicado a fijar la mirada en el Presente. El año pasado hicimos memoria del pasado con un corazón agradecido a Dios por su presencia permanente en nuestras comunidades. Ahora el presente nos invita a ser más conscientes a la realidad que nos toca vivir, afrontar  y proyectar como hijos privilegiados de Dios. Hemos sido salvados por su gran misericordia, ya que a través de su Hijo Jesucristo se nos ha mostrado su rostro paterno y materno, afectivo y efectivo, cercano y presente a nuestras vidas. Y gracias al Don del Espíritu Santo, ante cualquier circunstancia y situaciones adversas, nos conserva en la gracia de la salvación eterna.
      No obstante, ante esta realidad de la salvación gratuita que hemos recibido, no nos inhibe el peso de nuestras limitaciones humanas. Toda realidad humano (la historia, las familias, las instituciones y cada hombre y mujer) está cargada de sombras y luces, de fortalezas y debilidades, de cosas buenas y malas, de lo positivo y negativo. Sin embardo, por la gracia de Jesucristo, hay más virtudes que defectos en la vida cristiana. Para reconocer esto hay que vivir el presente con toda intensidad para tratar de evaluar, ponderar y concretar lo que vivimos en la comunidad de los salvados.
     Al examinar la vida cristiana, lo que somos y hacemos, nace el verdadero sentido de pertenencia. Fijar la mirada en el presente nos lleva a la cruda realidad humana, y nos aleja del mero idealismo de la vida cristiana. Este año nos toca hacer un inventario de la vida pastoral de nuestra comunidad parroquial. Sin caer en el pesimismo y hacernos falsas ilusiones, debemos aceptar los contrastes y contradicciones de lo que está llena la vida cristiana. Sin embargo, prevalece siempre la caridad cristiana manifestada en el amor al prójimo. Para eso, vamos estudiar en este año cómo llevamos las pastorales y qué finalidad están cumpliendo en la comunidad: la catequesis y la evangelización, Vocacional, Familiar, Juvenil y Social-Caritas. O cómo vivimos y actuamos en los movimientos existentes como: la cofradía, los ministerios de música, las servidoras del Altar, Lectores, Ministros Extraordinarios, Monaguillos, Legión de María y Catecúmenos.
     La II Asamblea Nacional que tiene como tema central “La Parroquia Misionera”, según el proyecto pastoral del Papa Francisco, una “Iglesia en salida”, desarrolla cuatro preguntas, aplicadas a  nuestra parroquia, a saber:
1.- ¿Qué aspecto de la vida parroquial nos podría hacer afirmar que es una parroquia misionera?
 2.-¿Qué características tiene nuestra parroquia en sus estructuras, en su lenguaje, en sus agentes pastorales, modo de proceder, estilos de pastoral que no le permite ser más misionera?
3.- ¿Cómo tiene que ser nuestra parroquia en Carabobo o en Venezuela para reconocerla auténticamente misionera (Iglesia en salida) en la situación actual del país?
4.- ¿Cómo tiene que ser nuestra parroquia para reconocerla realmente “comunidad de comunidades”?
     Debemos responder a estas interrogantes, a nivel personal y, luego, como grupo o ministerio, movimiento o comunidad. Por eso, hemos previsto dos sábados del mes de febrero 22 y 29 para reflexionar y responder como comunidad parroquial. La cita será en la sede parroquial, en los salones parroquiales San Isidro Labrador, de 8 a.m. a 12 m.
    A continuación presento algunos textos que la II Asamblea nos invita a reflexionar: El Papa Francisco en su reciente Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium al hablar de la “impostergable renovación eclesial” comenta: “La Parroquia es comunidad de comunidades, santuario donde los sedientos van a beber para seguir caminando, y centro de constante envío misionero. Pero tenemos que reconocer que el llamado a la revisión y renovación de las parroquias todavía no ha dado suficientes frutos en orden a que estén todavía más cerca de la gente, que sean ámbitos de viva comunión y participación y se orienten completamente a la misión”. Más adelante refiriéndose a las Pequeñas Comunidades añade: “son una riqueza de la Iglesia que el Espíritu suscita para evangelizar todos los ambientes y sectores. Muchas veces aportan un nuevo fervor evangelizador y una capacidad de diálogo con el mundo que renuevan a la Iglesia. Pero es muy sano que no pierdan el contacto con esa realidad tan rica de la parroquia del lugar y que se integren gustosamente en la pastoral orgánica de la Iglesia particular”.
      Una parroquia misionera debe tener cuatro pilares: La celebración litúrgica (Eucaristía), El Anuncio (Kerygma), La comunión (Koinonia) y la acción caritativa (Diakonía).
     La vida parroquial se nutre de la liturgia, “cumbre y fuente de la vida de la Iglesia”. El centro de la liturgia es la Eucaristía, así pues, podemos decir con verdad, que la Eucaristía engendra la vida de la Parroquia. Junto con la vida litúrgica toda comunidad parroquial cultiva una “espiritualidad”, que significa “dejarse conducir por el Espíritu” en todos los órdenes de la vida, abarca por tanto no sólo la vida de oración, sino también la vida comunitaria y apostólica.
    Cuando se vive la Eucaristía se Anuncia el Evangelio. Esto incluye el kerygma que es el primer anuncio, la catequesis, la predicación, la misión y el testimonio sobre todo cuando éste es comunitario. Anuncio es misión. Es salir al encuentro de los diferentes ambientes, es llevar la Palabra al mundo del dolor, del trabajo, de la educación, de los medios de comunicación, del deporte, del arte, de la familia, de la economía, de la política. Una parroquia misionera se hace presente en las periferias y entre los alejados, para esto ayudan mucho las Pequeñas Comunidades.
     La Parroquia está llamada a ser “casa y escuela de comunión” según feliz expresión de Juan Pablo II. Una Parroquia comunión concede importancia especial a la acogida. Está atenta de manera particular a aquellas personas que se presentan por primera vez en la comunidad para darles la bienvenida y para acompañarlas en su proceso de incorporación. Una Parroquia comunión es comunidad de comunidades. No archipiélago de grupos‐ islas. Las Pequeñas Comunidades, los Equipos, los Movimientos se esfuerzan por permanecer abiertos a las otras Pequeñas Comunidades, Equipos y Movimientos.
     De una parroquia en Comunión pasamos a una parroquia solidaria. Una Parroquia solidaria se esfuerza por ser la “Iglesia del delantal”. Con esta expresión hacemos alusión al gesto de Jesús que en la Última Cena, se ciñó la toalla para lavar los pies a los discípulos. Todos estamos invitados a ceñirnos un delantal todas las mañanas y a lavarnos los pies unos a otros. Desde abajo, desde la postura de quien está dispuesto a lavar los pies, el mundo y la Iglesia toman una nueva perspectiva y aparecen nuevos retos. Una Parroquia solidaria es un lugar de sensibilización social, de orientación sobre derechos y deberes humanos y de educación en la fraternidad y en el compromiso social, de formación en la Doctrina Social de la Iglesia. Es un espacio para dar a conocer el valor y la dignidad de la persona, el valor y el respeto a la vida desde su concepción hasta el último suspiro, el valor del perdón y la reconciliación.

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